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Este es un tema particular, por el que se generan la mayoría de los problemas relacionales en nuestras vidas. Me atrevería a decir que, todo asunto conflictivo entre seres humanos es porque una de las parte traspasó los límites del otro de alguna manera.

Para tener mayor compresión me gustaría ilustrar ¿Qué es un límite? Un límite es una franja, un área real o imaginaria, que separa dos cosas, es una línea que no puede sobrepasarse. Como bien lo explica, es aquello que marca hasta donde puede llegar el otro.

Los seres humanos naturalmente, necesitamos límites desde el mismo día en que nacemos. Nuestros padres saben instintivamente hasta dónde llegar con nosotros como hijos y a medida que crecemos, nos van enseñando una serie de límites para ser parte de la sociedad. 

El problema es que nos educan para hacer a los demás felices y como consecuencia hacerles la vida cómoda, cosa que no está mal, pero si se exagera, puede causar mucho daño a nuestros límites personales. Es decir, cuando le hacemos la vida fácil a otros por encima de nuestros límites, incomodándonos a nosotros mismos, terminamos casi siempre en conflictos innecesarios.

Existen dos factores primordiales que debemos conocer:

Los límites sanos y las alarmas.

Para conocer estos dos factores no hay nada mejor que dar el ejemplo de los países, todos sabemos que el país donde vivimos tiene unos límites reales, que se llaman fronteras. Sabemos que necesitamos una serie de requisitos para pasar al otro país. Respetamos esos límites porque si no lo hacemos, podemos caer en graves problemas con el país vecino.

Así mismo, pasa con las relaciones interpersonales, tomemos el ejemplo que acabo de dar, tu eres un país ahora mismo, ¿Dónde están tus límites? ¿Cuáles son tus límites? ¿Conoces realmente tus límites?

Al hacernos preguntas como estas, podemos hacer un acercamiento a ¿Qué tanto hemos aprendido a poner límites en nuestra vida? O soy la persona más buena del mundo y quien quiera pasar por encima de mí se lo permito porque no tengo límites y pareceré mala persona.

Hace tiempo escuche a alguien que admiro mucho hablar del Jardín de nuestra vida, y me gustaría también utilizar ese ejemplo para que se nos haga cada vez más sencillo reconocer nuestros propios límites.

Imagina que tu vida es un jardín. Ese jardín está construido con todo lo que te gusta, te hace feliz y te hace ser quien eres, a todo eso le llamaremos tus flores, esas son tus flores, tienes plantas bellas aquí y allá que las vas regando a medida que te entregas amor y que te permites dar amor, ese jardín lo tienes allí y quieres compartirlo con otras personas ¿Que haces? Empiezas a abrir espacios para que la gente pueda pasar, adornas esos caminos, que sean tan amplios como quieras y a cada camino le pones piedras al borde para que la gente sepa hasta donde puede pisar en tu jardín, ya que después de las piedras están tus más hermosas flores.

¿Qué pasaría si alguien traspasa ese límite de piedras y pisas tus flores? Es importante saber cómo reaccionarías en un caso así si desde la permisividad “Tranquilo no pasa nada, ya las volveré a sembrar” o desde el establecer el límite “Por aquí no puedes pasar, no voy permitir que destroces mi jardín” 

Ambas son reacciones permitidas, solo que en una tus límites no están bien establecidos y en la otra se puede observar cuando se encienden tus alarmas internas, porque te respetas y otros deben respetar lo que has construido en tu jardín.

Las alarmas son eso una serie de sonidos que alertan de que alguien traspasará el límite. Podemos poner límites sanos usando como recursos nuestras propias alarmas, por ejemplo, si pones el límite de que nadie va a jugar con tus sentimientos, en el mismo momento en que intuyas que algo no va bien, se encenderá esa alarma a través de sensaciones en tu cuerpo y podrás anticipar la situación.

Es algo que se siente, si empiezas a revisar en tu día a día tus propias actitudes ante situaciones que por lo general traspasan tus límites, puedes darte cuenta que tipo de jardín tienes y que caminos debes empezar a construir en tu vida, no hay pérdida, las armas simplemente se encienden si te haces consciente de ello. 

Esto no quiere decir, que de ahora en adelante vas a poner todos los limites que no has puesto a lo largo de tu vida, porque si lo haces, así corres el riesgo de quedarte sin jardín y convertir tu vida en un campo árido, lleno de piedras y muros por doquier. Lo que quiero decir, es que si notas que en algún área de tu vida hacen falta algunos límites, puedes empezar a ponerlos desde ahora.

Nuestros límites hacía otros, nacen de los que tenemos con nosotros mismos. Muchas veces no nos damos cuenta de ello, creemos que poner límites a los demás es la solución a nuestros problemas. Pero, en realidad, si en nuestra relación con nosotros mismos no hay límites y es un completo caos (hábitos, rutinas, cosas que debo y no debo hacer). Entonces, es muy difícil que otros respeten nuestros límites que establecemos.

¿Cómo poner límites sanos?

  1. Conexión personal: con esto me refiero al autoconocimiento ¿Qué es lo que te gusta? ¿Qué no te gusta? Se ve implicado el sentir ¿qué me hace sentir bien? ¿qué no me hace sentir bien?. Es importante, tener ese contacto intimo contigo “Saber cómo está tu jardín” ¿Qué te afecta? Tener primero esa unión consigo mismo. El solo hecho de ser consciente de esto, es un gran paso para establecer límites sanos, además apoyará todo tu sistema de amor propio.
  1. Exalta el vínculo o la relación: antes de establecer un límite, antes de abordar un conflicto, exalta la relación que tienes con esa persona. Expresarle lo importante que es para tí, la posición que ocupa en tu vida. Esto abrirá brecha a que el otro esté un poco más disponible para recibir la información que le quieres dar. Decir cosas como “Tu me importas… Tu me interesas como persona, como empleado, como pareja… Eres mi hijo y te amo demasiado… luego de esto comunicar asertivamente el límite que no debe pasar o volver a sobrepasar.
  1. Comunicación asertiva: cuando se refiere a asuntos que pueden afectarnos a nivel emocional, no podemos hablar solo desde la mente, como una fórmula para establecer límites. Para hacerlo realmente con bases solidas. Nuestra comunicación tanto interior como con otros debe ser asertiva, desde lo real, desde los hechos, jamás suponer, ni pensar de que porque alguien sobrepasó algún límite ya debes desechar esa relación. Al contrario, comunicarle nuestro malestar, es asertivo, lo que nos hace sentir desde ese hecho concreto. PREGUNTAR sin juzgar ¿que vas a hacer en relación a esto o qué vamos a hacer? “Según (estos hechos) quiero decirte que no puedo permitir que esto vuelva a pasar…”
  1. La negociación: una vez expresado el límite, podemos esperar la respuesta del otro, sea que responda o no, dar espacio para que éste asiente lo que le pidas. Puede que diga “eso no lo puedo hacer o la próxima vez lo haré de otra manera”, allí empieza la negociación. Es la manera de establecer límites sanos y negociar las fronteras del uno y del otro. 

Parece fácil, pero a la práctica se hará difícil dependiendo del límite que quieras establecer. Por favor, que no te de miedo empezar a poner límites, porque puedes parecer mala persona, ¡No! A veces te van a querer y otras no, a veces estarán de acuerdo y otras no. Todo está bien, nuestra cultura está diseñada para enseñarnos a ser buenos. En la mayoría de los casos es lo que hace que no pongamos límites.

Te lo resumo en otras palabras, primero debes detenerte y sentir ¿Qué estoy sintiendo frente a esto? Estas son tus alarmas. Segundo exaltas el vínculo, tercero comunicas tus límites asertivamente y por último esperas y negocias. Yo he puesto unos cuantos esta semana en mi área laboral. Uno de ellos es que ahora estoy enfocada en la creación de material para este blog. Por lo tanto, no voy a permitir que otras personas tomen mucho más de mi tiempo y dedicar ese tiempo a lo que amo ESCRIBIR.

Este ha sido ese final del artículo de hoy de mi #365escribiendo, espero que te sea útil. Déjame tus comentarios aquí abajo o en mis redes sociales. Estaré encantada de leerte, cuéntame ¿En qué área de tu vida empezarás a poner límites sanos?

Te abrazo desde éste EL RINCÓN DONDE ESCRIBO.

Con Amor,

Skarlet

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