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«Las palabras amables pueden ser cortas y fáciles de hablar, pero sus ecos son realmente infinitos».

Madre Teresa.

Las palabras, las palabras, las palabras, hoy quiero hablar un poco sobre el poder que tiene cada palabra que sale de nuestra boca y cada palabra que pensamos, porque esas también tienen poder. 

Por una palabra puede empezar una guerra y solo una palabra tiene el poder de acabarla, no solo me refiero a guerras de armas, me refiero a los problemas que se provocan con solo pronunciar una palabra tonta en un momento nada adecuado, también me refiero, a las guerras internas por las palabras que pensamos o dicho de mejor manera las historias que nos montamos en nuestra mente sin siquiera tener una pizca de realidad.

¿Te suena esto? A mi sí, me pasa menudo, y este artículo no es solo para que reflexiones, también es para mí, como recordatorio de que cada palabra que digo puede construir o puede destruir. ¿Cuántas veces has dicho algo que ha dañado a alguien? Es algo que nos pasa a menudo a los seres humanos, por la tendencia de ser impulsivos a la hora de hablar, ya sea para comunicar alguna opinión o para defendernos, es especialmente en esos momentos, en que no pensamos dos veces las cosas antes de decirlas.

Me ha pasado, en algunas ocasiones que he tenido una discordia con alguien, respondo de la manera menos adecuada, puedo llegar a ser muy cruel con las palabras si hablo precipitadamente en un momento de tensión, y casi sin darme cuenta herir corazones, para luego lamentarme por haber abierto la boca, antes me pasaba con más frecuencia, ahora “pienso dos, tres, cuatro veces antes de hablar”

«No mezcles tus palabras con tu estado de ánimo, puedes cambiar tu estado de ánimo, pero no puede recuperar tus palabras».

Anónimo

En momentos de tensión se puede decir cualquier cosa, y no vale el “lo siento” cuando ya la herida esta hecha, en muchos de los casos. Pensando en ello, ¿Por qué tenemos dos oídos y una sola boca? ¿Puede esto significar, que tenemos que escuchar más y hablar menos? Es una buena analogía. Y si es así, ¿Por qué la mayoría de los seres humanos fallamos tanto en eso? Queremos ser escuchados, gritamos por las calles nuestros ideales, o en casa hablamos y hablamos, pero ¿Escuchamos? Lo dejo a reflexión.

Se habla mucho del poder poder de las palabras, algunas personas dicen “Yo sé que la palabra tiene poder” y a los 2 minutos está tratando mal a su hijo o chismorreando del jefe, suele pasar, ¿Verdad? Lo confieso, yo lo he hecho, y trato de recordármelo cada día o momentos en los que me veo tentada a hablar demás, sobre cualquier asunto o persona.

Esta es una de las áreas en las que tenemos más problemas, ¿Cuántos conflictos podrías haber evitado si te hubieras quedado callado en una situación de tensión?. Decimos un montón de tonterías y luego estamos como gatos ronroneando para pedir perdón, o peor aún decimos “lo dije porque lo tenia que decir” qué cosa más absurda, ¡No! Si heriste a alguien, no lo tenías que decir. No uses a los demás de basurero verbal ¡Por favor!

En mi caso, y porque me he metido en muchísimos problemas a causa de hablar demás, ahora en momentos tensos, de guerra con otros, incluso de guerra interior, prefiero aislarme (quedarme en silencio) unos minutos, unas horas y dependiendo, pueden ser días, pensármelo bien antes de que salga por mi boca cualquier cosa.

Prueba esto, la próxima vez que te veas en momentos difíciles con alguien, quédate en silencio unos minutos, verás el cambio en tus relaciones interpersonales, a mi realmente me cambió la vida, darme ese espacio, he dejado de herir a quienes amo. Podemos cambiar muchas cosas en nuestra vida si solo cambiamos lo que decimos.

Una manera de hacernos daño a nosotros mismos con las palabras es cuando juzgamos, criticamos y hablamos negativamente de otros, es lamentable que esto nos pasa en la mayoría de los caso sin darnos cuenta, aquí entra el poder de la palabra pensada, ¿Quién no ha juzgado, criticado, o expresado una palabra negativa sobre alguien hoy?

«Las palabras que pronuncias se convierten en la casa en la que vives».

Hafiz.

Es que nos pasa a todos de manera automática, de pronto encendemos la tv y está el presidente hablando ¿Qué pensaste? O llega tu hijo de la escuela y dice que la maestra lo trató mal ¿Qué piensas o que dices al instante? No dices, pobre maestra puede que tenga un mal día hoy mañana hablaré con ella, sino ¡Cómo es posible, qué maestra tan mala, mañana le reclamaré!. Justo ahora puedes estar viendo un error ortográfico en este artículo y pensar “Skarlet ni sabe escribir tal palabra! Y no digo que no puedas emitir cualquier opinión acerca de otros sino que tratemos de ser cuidadosos con eso.

Todo trae su consecuencia, y por allí dicen “lo que siembras recibes” si sigues sembrando pensamientos y palabras insanas ¿qué crees que vas a recibir? Otro ejemplo y más común, es si ves errores o defectos en tu pareja, te suena el pensar “El o ella debería hacer esto… o ser de tal manera…” si lo que siembras recibes ¿no crees que estos pensamientos y palabras pueden ocasionar críticas duras de tu pareja hacia ti? Es para pensarlo, y mejor aún para actuar sobre ello.

También podemos dañar un día entero, con una sola palabra ya sea pensada o hablada, sobre todo aquellas que nos decimos a nosotros mismos.

La muerte y la vida están en poder de la lengua: lo que escoja eso comerá”

Proverbios 18:21

Cuida tus palabras como te cuidas a ti mismo, imagina que te alimentaras de lo que dices ¿Cómo sería tu salud? ¿Y si bebieras de lo que piensas?. Las palabras tienen mucho poder y pueden destruir naciones enteras, si no las cuidamos, se pueden destruir vidas. Las palabras bien dichas, construyen imperios, construyen mejores relaciones y mejor aún pueden ayudarte a tener una mejor vida.

Crees que una persona que está en su trabajo constantemente criticando, quejándose, chismorreando de los compañeros, puede llegar a su casa y ser feliz con su familia, o al revés tratar mal a la pareja y a los hijos y luego ser feliz en su trabajo. Te aseguro que no, en ambos casos, las malas palabras están carcomiendo internamente a esa persona y luego se preguntará ¿Por qué tengo gastritis, úlceras etc.? Lo que dices te lo comes, recuerdas.

Bueno, hasta aquí este artículo nº6 de mi desafío personal #365escribiendo en éste “EL RINCÓN DONDE ESCRIBO”, mi mayor deseo es que mis palabras penetren positivamente en tu vida. Déjame tus comentarios aquí abajo o en mis redes sociales ¿Cuidas tus palabras? Estaré encantada de leerte.

Con amor,

Skarlet Castro

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1 Comentario

  1. Lilian

    Cuanta razón tienes! Más de una vez me he encontrado en esa situación. Pero es que cuesta bastante tener autocontrol y no ser impulsiva y más cuando te sientes ofendida y te pones a la defensiva. Saber escuchar es un arte y difícil es aprender a controlar tus palabras. Espero poder hacerlo un día ya que luego te sientes mal y te arrepientes de ser tan impulsiva jeje

    Responder

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